Buenos dias, Princesita;
Por favor, ¡No habras tus preciosos ojos!
No estoy realmente aqui,
solo estan mis labios
que rozan tus mejillas
en un beso cargado de ternura,
solo esta mi aliento
que acarisia tu cabello
mientras respiro tu delicioso aroma,
solo mis brazos
que te envuelven
para que te acurruques en ellos,
y sientas que siempre te acompaño;
Te ves tan linda en ese momento
entre el dulce sueño y el despertar,
tu cara tiene la eterea belleza
de un angel celestial,
con tus deliciosos labios
curvados en una apasible sonrisa,
aun adormilada te estiras
y se marcan cada una de tus curvas
atraves de las finas sabanas de verano,
por fin abres los ojos,
y me buscas, mientras
tu boca pequeña y dulce
ahoga un bostezo.
¿Que fue mi presencia?
¿Que fueron aquellos labios que rozaron tus mejillas?
